Basta de chabacanerías, canciones y torsos desnudos. Llegó la hora de ponernos místicos y elevar nuestras plegarias al cielo. Para los que no conozcan la historia de Deolinda Antonia Correa les cuento que la cosa viene más o menos así: Deolinda estaba casada con un señor que fue reclutado a la fuerza para formar parte del ejército de Facundo Quiroga, en San Juan. Ante este hecho, Deolinda toma a su pequeño hijo, algo de comida y agua e intenta seguir los pasos de la tropa captora. Pasan los días, se queda sin provisiones y termina muriendo bajo la sombra de un algarrobo. ¿Por qué se convierte en leyenda? Porque cuando encuentran su cadáver su hijo estaba vivo, pues se alimentaba de la leche de sus pechos (más adelante, su bebé también moriría)

Si están por largarse a llorar, los entiendo, yo también lloré pero porque esta película es la muerte. Lo único que pude rescatar fue haber aprendido un poco de historia... en la peli salen personajes que dan nombre a varias calles, como el General Benavídez (cuya esposa se llamaba Telésfora) y el General Acha. Ocurre que la historia de Deolinda es contemporánea a la lucha entre unitarios y federales y resulta ser que la difunta curaba a los soldados heridos en batalla. ¡Qué buena era! Tan buena tan buena que hablaba con frases como: "¿Por qué esta batalla entre hermanos?"
Sí, estaba identificada con el Mesías.

¿Gilda?
Las escenas de batalla son una risa...

¡Muere, salvaje unitario!

Un riachuelo me separaaaaa...
Pero más graciosa aún es la escena del casamiento sin cura:

¿Y dónde está el piloto?
O por qué no el cierre de la película en el que Deolinda, resurrecta y desafiando todo límite temporo-espacial, va caminando por los distintos momentos del film:

Pero quizás lo más gracioso de todo sea la existencia del CD de una banda llamada Difuntos Correa titulado Resucitando la fe en un beso fatal.















































