jueves, 2 de diciembre de 2010

VxD: Tacuara y Chamorro, Pichones de Hombre (1967)

Tacuara, un hijo del viento, esbozo de hombre, acaso nacido en una siesta, corazón guacho. Chamorro, el recuerdo de un rubio trigal de allende los mares. Tacaura y Chamorro, todos los niños del mundo en su mundo de niños. Tacuara y Chamorro, el pájaro y la iguana, el carpincho y la nutria, un zoo de placeres serenos, un refugio escondido, tan chico y tan vasto como el llanto y la risa, el ensueño y el encanto.
¡Qué prologo de puta madre! Parece escrito por Julio Bazán... aunque, si bien el texto no es de su autoría, podemos manejar la hipótesis de que Julio, en sus años mozos, vio Tacuara y Chamorro y se inspiró para formarse como notero.
La película cuenta las travesuras de estos dos amigos/hermanos que viven en el campo. ¿Y qué hay en el campo? ¡Animales! La perra Gringa, la vaca Florencia, el burro Perico... en fin. Todos ellos se unirán a las aventuras de Tacuara y Chamorro, aunque no sería correcto olvidarnos del concurso de barriletes.
¡Sería lindo hacer una cometa!
Además de los animales, los niños viven rodeados de adultos, como por ejemplo Sandro...
Severino "cara de zorrino"
… que curiosamente no es el encargado de cantar en la película. De eso se ocuparán Don Goyo y Doña Micaela, quienes nos deleitarán con temas letales como: Canción de navidad, Una casita para los dos y Pilcha dominguera.
Por suerte para el espectador, no todo se reduce a canciones costumbristas e idilios infantiles... la desgracia también tiene lugar en las vidas de Tacuara y Chamorro. Fíjense sino:
Fight!
¡Es la perra Gringa enfrentándose a una yarará! Esto, que podría ser un encuentro azaroso, en realidad ocurre debido a que Sandro (que en otra ocasión ¡apedreará! a los protagonistas) le cuenta a los chicos acerca de la Isla de las Serpientes. Y los pibes, claro, cazan el bote y van. ¿Qué acontece finalmente? La víbora pica a la perra y los infantes salen corriendo en busca de auxilio para lo de Don Pancho, un erudito de los gualichos que les bate la justa: hay que dejar a la perra encerrada toda la noche con un sapo y para el amanecer el anfibio habrá absorbido su mal.
Taráaaaaan...
Del festejo de los niños ante la resurrección del animal no voy a hablar porque es en extremo irritante. Otros momentos destacables son:
Chamorro increpando a un carancho (noten el dedito)
Tacuara con el guante-ubre, próximo a alimentar a un ternero.
Y, por supuesto, la dedicatoria final:
No sé si congelado, pero de haber visto la película Walt Disney se hubiera sentido más perdido...
... que perro en bote.

2 comentarios:

Marie dijo...

pará, es buenísima, sandro apedrea a los pibitos me muero jajajajjaja

Gérman dijo...

Son la version nacional de Tom Sawyer Y Huckleberry Finn. Por suerte Mark Twain nunca se entero de esto.